Archivo de enero 2012

 

Una palabra irresponsable: puede encender discordias y fuegos difíciles de apagar…

 

Una palabra cruel: puede arruinar y derribar todo lo que se había edificado en una vida…

 

Una palabra de resentimiento: puede matar a una persona, como si le claváramos un cuchillo en el corazón…

 

Una palabra brutal: puede herir y hasta destruir la autoestima y la dignidad de una persona…

 

Una palabra amable: puede suavizar las cosas y modificar la actitud de otros…

 

Una palabra alegre: puede cambiar totalmente la fragancia y los colores de nuestro día…

 

Una palabra oportuna: puede aliviar la carga y traer luz a nuestra vida…

 

Una palabra de amor: puede sanar el corazón herido.

 

Porque las palabras tienen vida.

Son capaces de bendecir o maldecir, de edificar o derribar, de animar o abatir, de transmitir vida o muerte, de perdonar o condenar, de empujar al éxito o al fracaso, de aceptar o rechazar…

 

¿Cómo hablamos a los demás? ¿Qué les transmiten nuestras palabras?

¿Qué me digo a mí mismo? ¿Hacia dónde me conduce mi dialogo interno?

 

El Señor Jesús dijo: “Yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio, pues por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado”. (Mateo 12:36,37)

 

¿Quién no quiere tener, éxito y prosperidad?, pero bien, sabemos que nada en esta vida se conquista con facilidad, para todo requerimos pagar un precio y en este caso las bendiciones de Dios solo pueden ser conquistadas a través de la obediencia a Su Palabra y a través de actitudes de fe.

 

Son muchas las personas que al buscar de Dios, quieren que sus problemas se resuelvan inmediatamente, pero no están dispuestas a sacrificar, a luchar, a renunciar y a someterse a la voluntad de Dios.

El Señor Jesús dice: que el Reino de los cielos se conquista con esfuerzo, esto nos da a entender, que para tener una vida transformada tiene que haber esfuerzo y sacrificio. El mayor ejemplo de esto fue el propio Señor Jesús, quien tuvo que pagar el precio, sacrificando su propia vida, en favor de la humanidad para nuestra salvación y el perdón de nuestros pecados.

 

El Señor Jesús se despojó de Su gloria de Su majestad, de Su riqueza y vino a este mundo como hombre, sujeto a las misma debilidades, a los mismos problemas y tentaciones. Él fue humillado, perseguido, injusticiado, sufrió de todo y aún fue clavado en la cruz, pero Él conquistó su meta, su objetivo, Dios lo resucitó de los muertos y le dio un nombre que es sobre todo nombre. “… para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, en la tierra y debajo de tierra”. (Filipenses 2:10). Dios los bendiga.

 

Obispo Paulo Roberto

 

 

Es impresionante ver, como hay personas que son capaces de todo, y gastan todo lo que tienen, invierten todas sus fuerzas para transformar su apariencia física, hay muchos que quieren tener la apariencia del mal y hacen de todo para transformar su físico y lograrlo.

 

Y usted, ¿cuánto está dispuesto a luchar a sacrificar, a esforzarse para ser transformado por el Espíritu Santo para resplandecer la imagen de Dios en este mundo?

 

Usted que está dispuesto a buscar con todas sus fuerzas, una transformación de vida total. Usted que está determinado a sacrificar para ser transformado por el poder del Espíritu Santo, vengan este domingo 12 de febrero a las 7:30 da la mañana o a las 10:00 de la mañana y participen de la reunión del Espíritu Santo. En Tacubaya, Av. Revolución 253 colonia Tacubaya donde era el cine Jalisco.

Dios le bendiga.

 

 

Thomas Alva Edison, físico e inventor estadounidense. Dijo: “Que algo no funcione como tú esperabas no quiere decir que sea inútil”. “Una experiencia nunca es un fracaso, pues siempre viene a demostrar algo”.

 

1847 Nace en Milan, Ohio (EE UU).

1859 Empieza a trabajar como vendedor de periódicos en el ferrocarril.

1862-67 Trabaja en distintas ciudades como operador de telégrafos.

1868 Se instala en Boston. Registra su primera patente, un contador eléctrico de votos, que ofreció al Congreso pero fue rechazado.

1869 Se instala en Nueva York. Inventa para la Western Union la impresora Edison Universal Stock Printer

1876 Crea el primer laboratorio de investigaciones, en Menlo Park.

1877 Inventa el fonógrafo.

1879 Desarrolla la primera lámpara práctica de filamento incandescente.

1883 Descubre el efecto físico que lleva su nombre.

1885 Crea el Edison Laboratory, en West Orange, Nueva Jersey.

1894 Inventa el Kinotoscope Parlor, una rudimentaria máquina de cine.

1931 Muere en West Orange, Nueva Jersey (EE UU).

 

Las personas no son recordadas por el número de veces que fracasan, sino por el número de veces que tienen éxito.

 

“Ya habiendo despojado a los poderes y autoridades, hizo de ellos un espectáculo público, triunfando sobre ellos por medio de Él”. (Colosenses 2:15).

 

El Calvario fue escenario del más transcendente conflicto armado de todos los siglos. Allí se enfrentaron potestades formidables; allí la fe nos hace contemplar al Redentor liberando la más decisiva batalla contra los más formidables adversarios.

 

Pablo lo muestra con claridad. El madero que a algunos pareció emblema de afrenta y fracaso, fue de hecho pedestal de gloria sobre el reino de las tinieblas. Es interesante reparar en el verbo que usa el apóstol: “despojar”, que puede definirse como “privar a uno de lo que tiene”, “desposeer”. ¿Qué perdió Satanás en el Calvario? ¡Lo perdió todo! Fue despojado, desposeído para siempre del dominio que, por usurpación, había ostentado sobe las criaturas caídas en el pecado.

 

En el mismo momento en que un pecador se arrepiente y pone en Cristo toda su fe, ¡pasa de la potestad de Satanás, al señorío del Hijo de Dios! “Porque Él nos libró del dominio de las tinieblas y nos traslado al reino de Su Hijo amado”. (Colosenses 1:13).

 

Por tanto, en virtud de nuestra fe en Jesús ya no vivimos bajo la potestad de las tinieblas, sino bajo la potestad y el señorío de Dios. Nuestra fe nos hace partícipes del triunfo de la cruz.

 

Escrito extraído del libro: Fe para vencer

Autor: Obispo Paulo Roberto

 

‘De triunfo, en triunfo”, nos conduce nuestro Redentor y Señor. Atrás queda ya el tiempo en que vivíamos afligidos bajo el yugo de esclavitud espiritual. ¡Hemos sido liberados por la sangre del Cordero de Dios! Hemos sido investidos del Espíritu Santo, que nos capacita para vivir una vida de renovada victoria!

 

Las asechanzas del enemigo, las seducciones del mundo, todo puede ahora ser gloriosamente rechazado y vencido por nuestra fe. “¡Esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe!”. Por la fe nos conectamos vitalmente con la gran fuente de energía espiritual, y somos potenciados infinitamente más de lo que necesitamos.

 

Por la fe se hacen realidad nuestras esperanzas, y recibimos el oportuno socorro en nuestros trances de debilidad. Sabiendo nuestro Señor cuán propensos somos todos al desmayo y al acobardamiento, nos dijo: “En el mundo tendréis  aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”. (Juan 16:33). Nos basta. Nada más necesitamos. Nada más demanda nuestro Señor de nosotros. La fe es algo que aún el más endeble de nosotros puede llegar a disfrutar y poseer en la medida que necesita. ¡Gloria a Dios!

 

Escrito extraído del libro: Fe para vencer

Autor: Obispo Paulo Roberto

 

 

Durante la Edad de Hielo, muchos animales murieron a causa del frío.

 

Los puerco-espines  dándose cuenta de la situación, decidieron unirse en grupos. De esa manera se abrigarían y se protegerían entre sí. Pero las espinas de cada uno herían a los compañeros más cercanos, los que justo ofrecían más calor. Por lo tanto decidieron alejarse unos de otros y algunos empezaron a morir congelados.

 

Así que el resto tuvo que hacer una elección, o aceptaban las espinas de sus compañeros o desaparecían de la Tierra. Con sabiduría, decidieron volver a estar juntos.

 

De esa forma aprendieron a convivir con las pequeñas heridas que la relación con un compañero muy cercano puede ocasionar, ya que descubrieron que lo más importante era el calor del otro.

 

Así, lograron sobrevivir.

 

Moraleja de la historia – La mejor relación no es aquella que une a personas perfectas, sino aquella en que cada individuo aprende a vivir con los defectos de los demás y a admirar sus cualidades.

 

 

El mundo gira al rededor de planes y proyectos para el futuro, lo cual es ideal para quien pretende ser un conquistador y realizar sus sueños.

 

Sin embargo planificar metas no se debe confundir con vivir afanados por el porvenir, cuando nadie sabe lo que puede ocurrir mañana. Además, en el afán de la vida se cambia lo malo por lo peor.

 

Santiago 4:14 dice: “Pues ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo y luego se desvanece”.

 

Entrega lo mejor de ti en todo lo que haces.

Depende de Dios para lograr tu objetivo.

Vive cada momento como si fuera el único.

Entrega el día de mañana en las manos de Dios.

 

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