Ayuno

 

 

La vida eterna

La Palabra de Dios dice: “Un hombre se acercó a Jesús y le dijo: Maestro di a mi hermano que parta conmigo la herencia, mas él le dijo: Hombre quién me ha puesto sobre nosotros como juez o partidor”. (Lucas 12:13-14). Este hombre solo estaba preocupado con lo material y su único interés era recibir la herencia. Lo material es importante para tener una buena condición de vida, pero de ninguna manera debe ser nuestra prioridad, ya que lo más importante de todo es nuestra salvación.

 

El Señor Jesús, dijo: “Mirad y guardaos de toda avaricia, porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee”. (Lucas 12:15). Se puede tener muchos bienes y posesiones, pero esto no puede ser nuestra prioridad, porque después que uno muere, lo que se conquistó en esta tierra, uno no se lleva nada consigo.

 

“También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho. Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos? Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate…”. (Lucas 12:16-19).

 

La visión de este hombre rico era solamente material, él solo pensaba en el plan físico y no consideraba a Dios, porque no estaba mirando para el lado espiritual. “Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios”. (Lucas 12:20-21). Dios venía a pedir el alma de ese hombre en aquella noche, pero por causa de su necedad, él no estaba preparado, no le había dado valor a su salvación.

 

¿Si Dios viniera a pedir su alma hoy? ¿está preparado? “La muerte de sus santos es preciosa delante de Dios”. (Salmos 116:15). La muerte viene en una hora inesperada, de un momento a otro. Ella puede ser una bendición, para los que son salvos; pero, también puede ser una desgracia, para quienes no buscaron de su salvación, todo depende del estado espiritual de la persona.

 

Es necesario analizar cómo está nuestra comunión delante de Dios, para así poder arreglarnos con Él. Un día todos tenemos que partir de este mundo y hay que estar preparados. Infelizmente existen personas que no se preocupan por su salvación, de poner en primer lugar las conquistas espirituales, como lo es nacer de nuevo, recibir el Espíritu Santo… Dios quiere salvar su vida, y si usted da lugar a esto, es por lo consecutivo que en su prioridad serrá su salvación y lo demás vendrá por añadidura, que son las grandes conquistas y victorias.

 

Dios los bendiga.

 

 

El nuevo nacimiento

Entre los fariseos existía un hombre que se llamaba Nicodemo, era un profundo conocedor de la ley y fue en busca del Señor Jesús, lo visitó de noche, porque Nicodemo era alguien importante entre los judíos y no quería que nadie lo viera, estaba preocupado con su posición: Este vino a Jesús de noche y le dijo -Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro, porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él. Le respondió Jesús: -De cierto, de cierto te digo que el que no nace de nuevo no puede ver el reino de Dios.  Nicodemo le preguntó: -¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre y nacer? Respondió Jesús: -De cierto, de cierto te digo que el que no nace de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. (Juan 3:2-5).

 

Para poder ser salvos hay que nacer del agua y del Espíritu. Nacer de agua significa que antes de ser bautizado con el Espíritu Santo, se tiene que nacer de la Palabra de Dios, la cual es como el agua que limpia, lava y purifica los pensamientos. La Palabra de Dios es lo que fortalece la fe y ella produce vida. Nacer de agua es aceptar la Palabra de Dios de todo corazón y aquellos que la practican, que están en la fe, firmes en la roca, pueden venir las tempestades, pero ellos permanecen porque no son solo oidores, sino principalmente practicantes de la Palabra de Dios, estos son los que nacen del agua, porque existe un convertimiento a través de la practica de la Palabra de Dios.

 

Después de que la persona nace del agua, ella está apta para recibir el Espíritu Santo. Pero Él solo puede entrar en la vida de alguien cuando la persona toma la decisión de abandonar el pecado. Cuando la persona no ha nacido de nuevo, ella no puede entrar en el reino de Dios y de nada le servirá haber conquistado materialmente, si no tiene lo principal que es la salvación.

 

Es importante conquistar las bendiciones materiales, pero no olvidemos que ellas son solo temporales, en cambio cuando uno busca nacer de nuevo, ser salvo, esta bendición es permanente, porque solo quien es salvo está inscrito en el libro de la vida.

 

 

La prioridad es la salvación


La Palabra de Dios dice: «Además el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene y compra aquel campo. También el reino de los cielos es semejante a un comerciante que busca buenas perlas, y al hallar una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía y la compró». (Mateo 13:44-46). El reino de los cielos, es lo más  importante que pueda existir, cuando se quiere tener un encuentro con Dios, nacer de nuevo, ser salvo es necesario, rendirse a Dios y ponerlo como prioridad en nuestra vida.

 

Lamentablemente son muchas las personas que aún no han nacido de nuevo, que no han tenido un encuentro con Dios, porque viven presas a su religión, a sus tradiciones y piensan que al seguir al Señor Jesús y entregarse a Él van a traicionar a su religión. Pero Dios de ninguna manera está preocupado con eso, lo que Él quiere es nuestra salvación. Él es el único camino, verdad y vida y para poder tener un encuentro con Él, es necesario rendirse de corazón y ponerlo en primer lugar.

 

En el pasado, existían los fariseos, hombres muy religiosos que conocían la ley y por defender su religión eran capaces de cualquier cosa, tanto que cuando se dieron cuenta que muchas personas se estaban convirtiendo al Señor Jesús, se molestaron y planearon Su muerte. El Señor Jesús no había cometido ningún mal o pecado para que los fariseos lo odiaran tanto.

 

Cuando el Espíritu Santo entra en su vida, usted es salvo y Él le da poder para vencer, para resistir al pecado y a las tentaciones del diablo. Existen muchas personas que viven preocupadas con su futuro, pero cuando se tiene el Espíritu Santo, la persona vive confiando en que Dios le dará la victoria en cada batalla que ella tenga que enfrentar. Su futuro está en sus manos, es usted que elige que camino tomar: –Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz cada día, y sigame. (Lucas 9:23) Si usted toma la decisión de rendirse, de entregarse y poner al Señor Jesús como su prioridad tenga la seguridad de que el Espíritu Santo será derramado en su vida, como aconteció con Nicodemo, el cual tomó la decisión de seguir al Señor Jesús. Dios los bendiga.

 

 

Rios de agua viva

Cuando el problema se encuentra en el interior de alguien, esta persona puede cambiar de país, de trabajo, de pareja… Pero aún así no consigue ser feliz, porque su problema no está en su exterior, pero si en su interior. Este ha sido el problema de muchas personas que buscan ser felices, pero no lo logran pues su problema es de origen espiritual.

 

El Señor Jesús en una ocasión pasaba por Samaria y ahí había un pozo. “…Entonces Jesús, cansado del camino, se sentó así junto al pozo… Vino una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dijo: Dame de beber… La mujer samaritana le dijo: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? Porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí. Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva”. (Juan 4:5-10).  El agua viva significa el Espíritu Santo, el cual nos da vida, fuerza, paz y gozo. Él es quien nos da la dirección correcta para no equivocarnos en nuestra vida y así poder salir adelante y vencer todas las dificultades.

 

“…Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed;  mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. La mujer le dijo: Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla. Jesús le dijo: Ve, llama a tu marido, y ven acá. Respondió la mujer y dijo: No tengo marido. Jesús le dijo: Bien has dicho: No tengo marido; porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad. (Juan 4:13-18). Esta mujer era infeliz, había tenido varias parejas, pero hasta el momento no había encontrado la felicidad, porque su problema estaba en su interior. Cuando alguien se dispone a buscar el Espíritu Santo, es por lo consiguiente que Satanás siempre va a tratar de sembrar dudas, malos pensamientos y malicia… Porque mientras los siervos de Dios luchan por sembrar la Palabra de Dios, el diablo lucha por sembrar la duda, para que la Palabra de Dios no entre en el corazón de la persona y así no produzca los frutos, pero depende de cada uno, escuchar la voz de Dios, o la voz de las dudas.

 

Tenemos que estar conscientes que luchas, dificultades y problemas vendrán, pero en todas las luchas Dios estará con nosotros, para darnos la victoria. A partir de que la persona nace de nuevo, su vida pasa a quedar en la  total dependencia del Espíritu Santo. Dios los bendiga.

 

 

La llama del Espíritu Santo

En una ocasión el Señor Jesús refirió una parábola diciendo: “Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo. Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas”. (Mateo 25:1-5). La virginidad es símbolo de pureza y las vírgenes a las que la Palabra se refiere somos los cristianos que un día decidimos abandonar el pecado y aceptar al Señor Jesús en nuestra vida, esto nos ha llevado a vivir una fe en Él, esperando que un día vendrá a buscar Su iglesia.

 

Quien un día asumió tener al Señor Jesús en su vida es como ‘la novia’ que está esperando al novio. El Señor Jesús representa el ‘novio’, que viene a buscar a Su iglesia, para así pasar la eternidad en Su Presencia.

 

“Mas las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas”. (Mateo 25:3). El aceite es símbolo del Espíritu Santo y Para poder entrar al Reino de Dios, tenemos que estar llenos de Él, fue de  esta manera que hicieron las vírgenes prudentes. En cambio las insensatas o imprudentes, hicieron todo lo contrario.

 

“Las insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite”. (Mateo 25:4). Estas son aquellas personas que no mantienen su llama encendida, esto es, no buscan llenar su vida con el Espíritu Santo. Debe ser una prioridad en nuestra vida, el estar buscando constantemente de la Presencia de Dios, porque es la manera de alimentar nuestra fe.  “Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron”. (Mateo 25:5). El Señor Jesús, vendrá en un momento en que nadie sabe la hora, ni el día, por eso es importante buscar constantemente llenarnos de Su Espíritu, para así guardar nuestra salvación.

 

La salvación se conquista cuando ponemos al Señor Jesús en primer lugar, como lo más importante, cuando lo buscamos con un corazón sincero, por amor, porque queremos Su Presencia y no por una conveniencia.  Cuando usted busca en primer lugar el Reino de Dios todas las cosas son añadidas, Él nos da todo y suple todas nuestras necesidades.

 

“Y a la medianoche se oyó un clamor: ¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle!… Y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta. Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos! Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco. Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir”. (Mateo 25:6-13).  Desafortunadamente existen muchas personas que tienen fe para sacrificar materialmente, pero no tiene fe para sacrificar espiritualmente, abandonar el pecado y poner en primer lugar a Dios.

 

Tenemos que vivir cada día en la Presencia de Dios, guardando nuestra fe, nuestra comunión con Él y mantenerlo como la prioridad de nuestra vida. Con la llama del Espíritu Santo encendida, pues, es nuestra única garantía para obtener la salvación y entrar al Reino de los cielos.

 

 

 

El joven rico

La Palabra de Dios nos relata: Entonces se acercó uno y le dijo: –Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna? Él le dijo: –¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino uno: Dios. Pero si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos. Le preguntó: –¿Cuáles? Y Jesús le contestó: –No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio. Honra a tu padre y a tu madre. Y amarás a tu prójimo como a ti mismo. El joven le dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta? Jesús le dijo: –Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme. Al oír el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones. (San Mateo 19:16-22).

 

Aquel joven tenía una buena educación, tenía el conocimiento bíblico, no era una mala persona y guardaba los mandamientos, en fin era un hombre íntegro en todo lo que hacía, pero no había nacido de nuevo, era solo un religioso, él no tenía al Señor Jesús en primer lugar en su vida.

 

El Señor Jesús para probar la fe, la fidelidad y lo la intensión de su corazón le pidió que vendiera todo lo que poseía y lo diera a los pobres, a cambio de recibir un tesoro en el cielo, pero esa palabra fue muy dura para el joven que tenía muchas posesiones. La fe de él era solo teórica y no practica, porque cuando fue necesario renunciar y sacrificar para seguir al Señor Jesús, aquel joven se negó, le dio la espalda y se fue triste, rechazando lo más grande y la mayor riqueza que es el Señor Jesús. Este joven tenía en su corazón  las cosas de este mundo y no las cosas de Dios, no lo tenía como su prioridad.

 

El apóstol Juan en su epístola dijo: No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él, porque nada de lo que hay en el mundo –los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida– proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. (1 Juan 2:15-17).  Desafortunadamente este joven amó más al mundo que al Señor Jesús y perdió su salvación. Si él hubiera sacrificado, el Señor Jesús le hubiera dado mucho más, porque Dios es el dueño de todo oro y de toda plata. De ninguna manera Dios quiere que la persona viva en la pobreza, por el contrario Él quiere que tengamos una vida en abundancia. Pero para esto es necesario que exista una entrega total y verdadera por parte nuestra.

 

De nada sirve ser una persona religiosa, ser miembro de la iglesia, tener conocimiento bíblico, un titulo universitario, fama, dinero, una buena educación, etc. Si esto no nos puede garantizar nuestra felicidad o nuestra salvación que es lo más importante. Esto lo podemos comprobar con quienes tiene todo económicamente, pero muchos de ellos, infelizmente se ven involucrados en divorcios constantes, consumo de drogas, alcoholismo, etc. Y cuando fallecen, ¿a dónde irá su alma? Debemos poner como prioridad en nuestra vida nacer de Dios, porque solo quien tiene el Espíritu Santo puede vencer en este mundo y obtener su salvación.

 

Es necesario nacer de Dios, esto es, nacer del Espíritu Santo, porque solo Él puede generar en nosotros la naturaleza divina. Satanás es espíritu y ¿cómo lo podemos vencer? Solo el Espíritu de Dios puede capacitarnos para vencer el mal, porque Dios es luz. Cuando una persona no nace de nuevo, infelizmente con el tiempo termina fracasando en la fe y perdiendo lo más importante que es la salvación. Si usted quiere verdaderamente ser feliz y obtener su salvación, busque nacer de Dios que es lo primordial y así usted va a estar capacitado para vencer en este mundo, obtener una vida plena y recibir la vida eterna. Dios los bendiga.

 

 

El hijo pródigo

La parábola del hijo pródigo enseña que, había un hombre que tenía 2 hijos y el menor le pidió su parte de sus bienes que le correspondía. Cuando tomó su parte, se apartó de su padre y desperdició sus bienes perdidamente. “Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle.  Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos. Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba”. (Lucas 15:14-16). Este joven lo tenía todo, pero la curiosidad, el querer probar de los placeres de este mundo lo llevaron a irse de la casa de su padre. Este joven sufrió demasiado, perdió todo el dinero que le había dado su padre, por lo que terminó lamentándose de la situación en la que estaba viviendo.

 

“Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros… Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo. Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies”. (Lucas 15:17-22).

 

Cuando este joven regresó a la casa, su padre lo perdono, fue reintegrado a la familia y a partir de aquel momento la vida de aquel joven cambió, nunca mas le faltó que comer. Así como aconteció con el hijo pródigo, sucede actualmente en la vida de muchas personas. Infelizmente existen aquellos que un día buscaron de Dios, recibieron de Sus bendiciones, pero después se apartaron de Él y ahora se encuentran sufriendo. Desafortunadamente son personas que un día tomaron sus decisiones basadas en sus sentimientos, por lo que en lo posterior esto les trajo sufrimiento y dolor. Pero esta situación puede cambiar en el momento que la persona se vuelve para el Señor Jesús, cuando ella busca de Su ayuda, de Su socorro y de Su liberación, Él le extiende Su mano.

 

Cuando una persona se aparta de Dios, Él no puede detenerla, porque es una decisión de la propia. De ninguna manera Dios nos maldice o nos castiga por esto, pero sin lugar a duda, cuando alguien se aparta de Dios, le abre la puerta inmediatamente al mal, por lo que este termina destruyendo la vida de la persona. Son muchas las personas que se encuentran apartadas de Dios, aún ellas asistiendo a la iglesia,  ya que al venir, están llenas de dudas o no han tomado la decisión de entregar su vida a Dios, y esto les ha impedido el poder ser bendecidas.

 

Dios tiene el poder de transformar nuestra vida, Él quiere darnos la paz, la alegría, restaurar cada parte de nuestra vida, pero para esto es necesario que nos volvamos a Él, que nos acerquemos y que queramos buscarlo. Esto no significa que al buscarlo, no estemos expuestos a los problemas o adversidades, todos lo estamos, pero con Dios podemos vencer y obtener la victoria. Cuando una persona se vuelve para Dios, sus decisiones comienzan a ser apoyadas en la Palabra de Dios, en Sus promesas, ella comienza a vivir por la fe y en obediencia. No vive más preocupada por su futuro, porque ella vive con la confianza y la seguridad de que Dios va a prosperar su camino y va a bendecir cada aspecto de su vida.

 

Si usted toma la decisión, como lo hizo aquel hijo prodigo, que se había apartado de su padre, y volvió a la casa de su padre, que es volverse hacia Dios, su primer paso será rendirse a Dios de todo su corazón, por lo consiguiente asuma un compromiso con Él y comience a vivir por la fe. El resultado de esto será la presencia del Espíritu Santo en su vida.

 

 

 

 

Las dos voces

El Espíritu de Dios me hizo y el soplo del Omnipotente me dio vida” (Job33:4).

 

Vea como son las cosas: Mientras Jairo hablaba con el Señor Jesús, vinieron algunas personas ha decirle que su hija ya había muerto. (San Marcos 5:21-23).  Observen con atención. Muchas de la veces a las personas les cuesta mucho tomar una decisión correcta, y cuando lo hacen, cuando ellas se entregan a Jesús, el diablo, quien ya no lo puede impedir, enseguida busca otra táctica. Por ejemplo, sopla en su mente, lanza pensamientos como: “No sirve de nada, no hay mas solución para su problema”.

 

El diablo usa personas de su propia casa, personas de su familia para desviarle de Dios. E incluso las personas que amamos son usadas por el mal para impulsar ideas equivocadas, para desanimarnos y desviarnos de la fe en Dios. Es necesario estar muy atento para no caer en esas trampas.

 

Muchas personas son usadas por el diablo por medio de las palabras de desanimo con la finalidad de colocar dudas en su corazón. Para estos instrumentos del mal todo está equivocado, todo es negativo, nada está bien. El diablo envía personas usadas por él a filtrarse en medio de la iglesia del Seños Jesús para intentar desviar a los cristianos del Señor Jesús. Por eso, cuando usted necesite de una orientación, acérquese al Pastor y busque un consejo. No reciba orientaciones de personas que están sentadas al lado suyo, pues, si tales personas tuviesen condiciones de ayudarle con consejos no estarían sentadas ahí al lado suyo, estarían en el altar, también hablando del Señor Jesús para los demás. Usted no tiene que dar oído a nada ni a nadie, y solamente escuchar la voz de Dios, la voz del Espíritu Santo.

 

Es muy fácil discernir cuál es la voz de Dios, y cuál es la voz del diablo. La voz del diablo es la palabra de duda, de derrota, aquella que le oprime y que le trae angustia. La voz de Dios es la palabra de certeza, de fe, de animo, de vida, la palabra de Dios sirve para consolar, para liberar y edificar su vida, tenga cuidado para que usted no sea sorprendido. Es necesario estar atento. ¿Cuál voz usted va a escuchar? En nuestra vida siempre estaremos propensos a escuchar dos voces. Cuando alguien toma la decisión de aceptar al Señor Jesús, el diablo ya no puede tocar en tal persona, pero él irá a trabajar con la palabra, intentando sembrar dudas en su corazón.

 

Los empleados de la sinagoga, fueron hasta donde estaba Jairo para decirle: ¿Por que molestas al Maestro? Su hija ya murió! El miro para Jesús afligido y el Señor le dijo: “No temas cree solamente”. Esta es la palabra que tenemos que guardar en nuestro corazón por siempre: cree solamente. Por mayores que sean las dificultades, las tribulaciones y los problemas, usted tiene que mantener su fe firme. Principalmente en los momentos de tribulación. Es fácil creer en los momentos de felicidad, de alegría, de paz, cuando todo esta bien. Difícil es creer cuando  las situaciones son adversas. En esos momentos Dios está listo para ayudarnos, pero para eso es necesario creer y nunca dar oídos a la voz de la duda. La verdad es que Jesús estaba hablando con Jairo diciéndole: “Calma Jairo, no tengas miedo, cree solamente, no te desanimes ni pierdas la fe, cree! Continúa firme hombre… continúa firme en tu fe!”

 

Puede acontecer cualquier cosa, no podemos desanimarnos, no perdamos nuestra fe, nuestra confianza de que Él ira a actuar. Él nunca nos va a desamparar. Él siempre estará listo para proceder. Gracias a Dios muchas personas han oído la voz de Jesús y han vencido. Pero también muchas están escuchando la voz de este mundo, la voz de la duda, la voz del diablo. Muchas personas buenas, caritativas, mucha gente religiosa, personas que hasta creen en Dios, pero están siendo destruidas por el mal.

 

Vamos a escuchar la voz de Jesús, la Palabra de Él solamente. Si Jairo hubiese dejado de creer en la Palabra de Jesús, el hubiera perdido a su hija. Pero él confío. Jesús fue hasta su casa, tomó a la niña de las manos y le dijo: “Talita cumi! Eso significa: “Niña levántate”. (Marcos 5:41). A partir de ahí el Espíritu de Dios penetró en aquel cuerpo sin vida. Ella estaba muerta, pero cuando el Espíritu Santo actuó ella volvió a vivir.

 

La muchacha fue salva porque su padre confió. Hubo un espíritu de lucha y perseverancia. Y es eso lo que da la victoria. No temas, cree solamente!

 

 

La entrega total

 

El cristiano siempre sufrirá persecuciones, ofensas e injurias. Sería muy fácil ser cristiano y no ser perseguido. Sin embargo aquellos que son de Dios no deben inquietarse con las opiniones de terceras personas, sino solamente con lo que Dios piensa de ella. Lo importante es estar en paz, en armonía con Dios. Si las demás personas están en desacuerdo es dilema de ellas. La salvación es algo sumamente personal y su vida espiritual es particularmente suya. Nada, ni nadie puede interponerse en su relación con Dios.

 

Puedo imaginar cuantas personas se encuentran sufriendo en este momento y no encuentran una salida para sus problemas. Tales personas solo tiene dos alternativas: Continuar padeciendo, o buscar la salida, la salvación en Jesús. Al optar por la segunda opción, es necesario que el individuo se desprenda de sus tradiciones religiosas, de sus doctrinas que de un modo general las iglesias imponen. Ya en las enseñanzas del Señor Jesús es necesario vivir por la fe.

 

También es imprescindible aceptar las instrucción de las cosas de Dios de igual forma que lo haría un niño. Jesús nos enseña que, aquel que no acepta el reino de Dios como un niño, no podrá entrar en el, la pregunta es: ¿Los niños tiene maldad en su corazón? Cuando imaginamos a un niño, ¿Qué es, lo que nos viene a la mente? A caso no es: pureza, incorrupción, integridad, ningún tipo de malicia.

 

Es necesario que usted medite en su vida, pues mucha gente aún está indecisa. Hay quienes hasta frecuentan una iglesia, pero aún no tomaron la decisión de seguir al Señor Jesús. Son personas que todavía no saben lo que quieren. Y mientras no haya una actitud de fe, Dios no podrá actuar en sus vidas. Es por esa razón que muchas personas acuden a la iglesia pero no cambian de vida, no tienen un encuentro con Dios. Y hay quienes hasta culpan  a la iglesia o a los pastores. Pero, tales sujetos se olvidan que su corazón aún está lleno de dudas, lo cual les impedirá rotundamente de alcanzar la presencia del Dios y consecuentemente Sus bendiciones.

 

Usted necesita tomar una decisión, asumir definitivamente su fe en el Señor Jesús para que entonces, Dios pueda actuar y derramar Su Espíritu sobre usted. Dios espera que nosotros le abramos la puerta de nuestros corazones, Él no va a entrar en nuestra vida sin ser invitado, Él espera por esta invitación. Él aguarda el momento en que le entreguemos nuestras vidas. Y cuando lo hacemos, entonces Él con absoluta libertad encuentra espacio y mora en nosotros. “Pedid, y se os dará; buscad y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá”. (Mateo 7:7,8).

 

 

La valentía de ser cristiano


La Palabra de Dios dice: “Pasando otra vez Jesús en una barca a la otra orilla, se reunió al rededor de él una gran multitud; y él estaba junto al mar. Y vino uno de los principales de la sinagoga, llamado Jairo; y luego que le vio, se postró a sus pies, y le rogaba mucho, diciendo: “Mi hija está agonizando; ven y pon las manos sobre ella para que sea salva, y vivirá”. (San Marcos 5:21-23).

 

Querido lector observe que este hombre llamado Jairo, era uno de los principales de la sinagoga. Un hombre muy importante, un dignatario, religioso, que cuidada de la organización de los trabajos de la sinagoga. Jairo tenía a su hija muy enferma, la muchacha se estaba muriendo. No había nada que la pudiera salvar, ni siquiera los médicos. Seguramente ya habían intentado de todo para poder salvar a la muchacha, pero sin obtener resultado alguno.

 

Podemos imaginar, delante de las circunstancias, ¿cuál fue la reacción de Jairo al oír hablar que Jesús realizaba milagros? Con certeza aquel hombre se quedó muy confundido, y tal vez pensó: “¿Será que Jesús realmente sana? ¿Será que en verdad Él puede resolver mi problema? ¿Será que es verdad todo lo que la gente dice de Él? Pues, eso  es todo lo contrario de lo que yo he aprendido en mi religión, y he practicado durante toda mi vida, Dios mío, ¿qué será lo que las personas pensarán de mí si Lo busco? Y mis amigos, ¿qué dirán de mí?”

 

Tantas personas nos critican, nos juzgan, nos atacan, nos arrojan piedras, y el diablo usa justamente estas tácticas de criticas con el objetivo de impedir que las personas se acerquen al Señor Jesús, y así, imposibilitar que encuentren el camino de la salvación. Hay muchas personas que escuchan las programaciones de radio de la Iglesia Universal del Reino de Dios, pero lo hacen dentro de su automóvil, en el baño, encerradas en su alcoba, escondidas en un rincón de la casa, atemorizadas por el ‘que dirán’ con temor a ser rechazadas por la familia. Son personas desesperadas, que no encuentran respuestas a sus preguntas, que sienten un gran vacío dentro de sí, sumamente sufridas. Sin embargo existe un obstáculo que les impide conocer al Señor Jesús, tal impedimento es su propio concepto religioso. Para tener un encuentro con Dios, una experiencia con el Espíritu Santo, es necesario dejar a un lado las tradiciones, costumbres religiosas, miedo al que dirán, y entregarse de cuerpo, alma y espíritu al Señor Jesús.

 

Esta es la palabra que tenemos que guardar siempre en nuestro corazón: “Cree solamente”. Recordando que también el Espíritu Santo se recibe por la fe “ Aquel, pues, que os suministra el Espíritu, y hace maravillas entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley, o por el oír con fe? (Gálatas 3:5).

 

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