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Las promesas de Dios son infinitamente grandes, sin embargo existen aquellos que no creen que Dios es capaz de manifestar Su poder en gran magnitud. Y por lo tanto no son todos los que disfrutan de estas promesas, pues Dios solo puede actuar en aquellos que creen.
Cuando Dios sacó el pueblo de Israel de la esclavitud, les dijo que los llevaría a la Tierra Prometida, pero el pueblo tuvo que enfrentar varias adversidades. Rumbo a la Tierra Prometida Moisés mandó a 12 hombres que fueran a espiar la tierra.
De aquellos 12 espías, 10 solo vieron dificultades, entonces hablaron mal diciendo que la tierra era maravillosa y grande, pero había muchos enemigos y gigantes. Aquellos hombres tuvieron miedo y no creyeron que pudieran conquistar, aun habiendo visto ya muchos milagros, seguían incrédulos ante la situación. (Números 13:1-26).
Pero entre ellos había 2 hombres diferentes, Caleb y Josué. Ellos creían que podían entrar en la tierra, poseerla y conquistarla. Lo que hace la diferencia entre unos y otros es la actitud de fe.
Por supuesto que Josué y Caleb también miraron los enemigos, pero ellos confiaban en la promesa de Dios. Ellos tuvieron otro espíritu, otra visión. “Entonces toda la congregación se levantó, gritó, dio voces, se reveló y se quejó en contra de Moisés, hablando mal de él”. (Números 14:1). Caleb y Josué se indignaron en contra de la situación, diciendo todo lo contrario, que la tierra era buena y que la podrían conquistar.
“Vosotros a la verdad no entraréis a la tierra por la cual alce mi mano y juré que os haría habitar en ella, exceptuando a Caleb hijo de Efone, y a Josué hijo de Nun”. (Números 14:30). Y usted ¿quiere conquistar la Tierra Prometida como Josué y Caleb? Para conquistar las promesas de Dios, la decisión está en usted.
Es importante comprender que para poder recibir una respuesta de Dios es necesario creer primero para después ver la manifestación de Su poder. Cuando se cree no hay miedo a las dificultades y existe una actitud de fe no teórica, pero si practica. Esta actitud es todo lo contrario de la típica expresión de muchos de ‘primero ver para creer’.
Obispo Paulo Roberto.
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La Biblia menciona varios héroes de la fe, del pasado, pero ¿porqué ellos hicieron la diferencia en su época? ¿Cuál fue la razón de que se destacarán y conquistarán? Hombres como Moisés por ejemplo.
Él creció en Egipto, como príncipe tenía todas las comodidades y privilegios, pero viendo como su pueblo se encontraba en la esclavitud y era humillado, esto lo hacía vivir indignado con la situación. Pero esta situación del pueblo no cambiaba, porque ellos se habían acomodado y resignado a ser esclavos.
Moisés no pertenecía al pueblo de Egipto, la hija de Faraón lo había recogido, pero ella sin saber contrató a la propia madre de Moisés para que lo cuidara. Fue así que Moisés tuvo el conocimiento de la Palabra de Dios, porque su madre le enseñó. “Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón”. (Hebreos 11:24-26). Moisés no estaba mirando para lo que él iba a renunciar, sino para el galardón, que recibiría de Dios.
“Por la fe, él dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey, porque se sostuvo, como viendo al invisible”. (Hebreos 11:27). Moisés renunció, sacrificó todo y fue para el desierto, en este lugar deshabitado Dios lo preparó para ser el líder de Su pueblo, en el desierto Moisés aprendió a lidiar con los peligros y con as condiciones extremas del frío y del calor de aquel lugar, por el cual más tarde guiaría el pueblo de Dios. En el desierto Moisés se hizo fuerte,
Además, fue en el desierto que él subió al Monte Sinaí y fue cuando pudo ver a Dios. El Señor dijo a Moisés: “ No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es. Y dijo: Yo soy el Dios de tu padre, … Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias, y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel…”. (Éxodo 3:5-8). Dios apareció a Moisés, después de que él renunció, y lo ungió para que él fuese a liberar a Su pueblo de la esclavitud.
Cuando una persona está dispuesta a sacrificar, significa que ella está dispuesta a poner en practica su fe, a pasar por el desierto, ahí ella aprenderá a depender de Dios a buscarlo con todas sus fuerzas y es así que Él podrá prepararla para ser una persona vencedora.
Si usted quiere conquistar lo que siempre a deseado, es necesario sacrificar y pasar por el desierto como lo hizo Moisés, él creyó en la Promesa de Dios y esto lo llevó a ser exaltado por Él. Recuerde que somos nosotros los que trazamos nuestro destino. Si usted quiere que en su vida exista un antes y un después, que el nombre de Dios sea exaltado, el único camino es el sacrificio.
Obispo Paulo Roberto.
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Dios busca verdaderos adoradores, personas que sinceramente quieran tener un encuentro con Él. Para que Él pueda manifestarse en su vida, derramar el Espíritu Santo sobre ellas, guiarlas, fortalecerlas, bendecirlas y darles la felicidad completa. Pero Él solo puede hacer esto en aquellos que con sinceridad se rinden a Él. Dios no hace acepción de personas, Él no mira para nuestro nivel social, económico, cultural, etc. Lo que Él mira es la intención del corazón, la sinceridad del alma.
La Biblia habla de Zaqueo, él era un cobrador de impuestos, se había enriquecido ilícitamente, vivía deshonestamente, robaba y defraudaba a las personas. Zaqueo no conocía la Palabra de Dios, por lo tanto no era feliz con esa vida que llevaba, seguramente se sentía vacío. Pero en su interior había un deseo sincero de tener un encuentro con Dios. Por eso cuando escuchó hablar del Señor Jesús, determinado salió a buscarlo, pero Jesús estaba rodeado por una multitud. Y el problema era que Zaqueo era muy pequeño de estatura lo cual le impedía ver a Jesús. Pero él buscó la forma de alcanzar su objetivo. Sin interesarle lo que las personas pensaran de él, su interés era tanto, a punto de que se subió a un árbol Sicomoro para poder ver al Señor Jesús.
Jesús le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que me hospede en tu casa. (Lucas 19:5). El Señor Jesús no vino para los justos, vino para los pecadores para llevarlos al arrepentimiento y salvarlos. Aunque Jesús fue muy criticado por está actitud, Él sabía lo que Zaqueo tenía en su interior. Delante de Dios no interesa lo que usted haya sido o haya hecho en su vida. Lo que a Él le importa es que si en este momento usted tiene un deseo sincero de conocerlo, de tener un encuentro con Él, este encuentro es posible, como sucedió con Zaqueo. Él hizo hasta lo imposible para encontrarse con Él y lo logró.
El Señor Jesús visitó la casa de Zaqueo y él dijo: –Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguien, se lo devuelvo cuadruplicado. Jesús le dijo: –Hoy ha venido la salvación a esta casa, … (Lucas 19:8,9). Con esa actitud Zaqueo demostró que lo único que le interesaba era su salvación, porque estaba abandonando el pecado y a causa de eso recibió la salvación.
Dios quiere salvar su vida, usted puede encontrar la razón de vivir, tener la felicidad que siempre ha soñado, la paz y la alegría que solo Dios le puede dar, pero está decisión solo va a depender de usted. Si usted se rinde a Dios y lo busca con sinceridad es con seguridad que usted tendrá un encuentro con Él.
Obispo Paulo Roberto.
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Cuando se deposita la vida completamente en la dependencia de Dios no hay nada ni nadie que le pueda destruir. Satanás no puede, al menos que se de lugar a las dudas y a las palabras negativas. Es por esto que es necesario actuar apoyados en la Palabra de Dios, obedecer a la voz de Dios y no a las palabras negativas o a las dudas.
La persona vencedora es aquella que sabe lo que quiere, es determinada, cree de todo su corazón aún esté rodeada por personas negativas, nadie destruye su fe.
Un ejemplo bíblico es el de Jairo, él era un principal de la sinagoga. Él fue hasta Jesús, para pedirle que curara a su hija, y Jesús le dijo que iría y la sanaría. Mientras este hombre hablaba con Jesús, Satanás envió sus mensajeros, gente con palabras negativas, para destruir la fe de Jairo. Le dijeron que su hija había muerto, que no era necesario más molestar al Maestro, que no había más que hacer, que era imposible… Pero Jesús le dijo: “No temas, cree solamente”. (Lucas 8:40-55).
Durante toda nuestra vida siempre vamos a estar entre dos palabras, la palabra de Dios y la palabra del diablo, la palabra de fe, y la palabra del mal. Pero todo va a depender de la voz que escuchemos, es nuestra decisión.
Nuestra fuerza no está en la fuerza de nuestro brazo, sino dentro de nosotros, porque es con la fuerza de la fe que vamos a vencer. Si usted está en la fe, actúa apoyado en la Palabra de Dios, Él le conduce a la victoria y bendice la obra de sus manos. Dios le da sabiduría, unción, capacidad para vencer, Él abre su visión, Él obra y realiza el milagro en su vida.
El secreto está en usted escuchar la voz de Dios y no dar lugar a las palabras negativas y a las dudas. Si usted cree y se entrega a Dios, usted va a vencer.
Obispo Paulo Roberto.
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“Vuelve ahora en amistad con Él y tendrás paz; y por ello te vendrá bien. Y pon sus palabras en tu corazón”. Para que exista una amistad con una persona es necesario que se piense de la misma manera, que haya mutuo acuerdo, respeto y consideración hacia el amigo.
Así que para tener amistad con Dios es necesario estar de acuerdo con Sus Mandamientos y tener Sus pensamientos, quien lo haga tendrá paz y el bien vendrá sobre ella.
“Si te volvieres al omnipotente, serás edificado; Alejarás de tu tienda la aflicción”. Dios quiere manifestarse en nuestra vida, pero Él no puede hacer nada si nosotros no nos volvemos a Él. Las promesas de Dios son condicionales. Si nosotros nos volvemos a Dios, Él se vuelve a nosotros también. Dios es quien nos fortalece, nos levanta, renueva nuestras fuerzas, saca la aflicción de nuestra casa, quita el sufrimiento y nos restaura.
“Tendrás más oro que tierra, y como piedras de arroyos oro de ofir”. Si tenemos una fe practica y no teórica en la Palabra de Dios es por lo consecutivo que Él prosperará la obra de nuestras manos, nos dará riquezas y todo nos saldrá bien.
“El todo poderoso será tu defensa, y tendrás plata en abundancia”. Nosotros no tenemos que preocuparnos con nuestros enemigos, con aquellos que se levantan en contra de nosotros, porque el propio Dios nos defenderá de todo el mal.
Mucha gente vive atormentada por el miedo, miedo de perder su trabajo, de fracasar en los negocios, de la brujería, de la envidia, de que alguien le haga algún daño, etc. Pero usted no tendrá que temer a nadie y a nada porque será el propio Dios quien le defenderá y le librará del mal.
“Porque entonces te deleitarás en el omnipotente, y alzarás a Dio tu rostro. Orarás a Él y Él te oirá” y tu pagarás tus votos”. Cuando tenemos placer en buscar de Su presencia, en mantener una comunión con Él, y nos volvemos a Él en oración, Dios nos oye y nos mantiene firmes. Pero si queremos que las promesas de Dios se cumplan, tenemos que ser fieles en nuestros votos, y en nuestros diezmos. Dios solo puede cumplir con nosotros si nosotros cumplimos con Él.
“Determinarás asimismo una cosa, y te será firme. Y sobre tus caminos resplandecerá luz”. (Job 22:21-28) Cuando estamos en la fe, apoyados en la Palabra de Dios lo que determinamos recibimos y la Luz Divina resplandece en nuestros caminos para deshacer todas las tinieblas.
Obispo Paulo Roberto.
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Hay quienes piensan que por el hecho de un día haberse dispuesto a buscar a Dios y haber conquistado su liberación, su sanidad, la transformación de su familia, etc. Las dificultades no van a existir más en su vida. Pero esto es una gran equivocación. Los obstáculos siempre van a existir, pero para enfrentarlos y vencerlos es necesario vivir por la fe. “… como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá”. (Romanos 1:17).
No podemos pasar por alto, que para poder prevalecer en la fe se necesita invertir en nuestra vida espiritual. Estar fortalecidos y apoyados en la Palabra de Dios, guardar el corazón de los malos pensamientos, de las dudas, las palabras negativas, etc. Infelizmente son muchos aquellos que un día lograron respuestas materiales, pero por el hecho de no haber guardado su fe, hoy se encuentran apartados de Dios. Una persona apartada pierde su fe, es como una braza fuera del fuego, que poco a poco se va apagando.
Si no hay un compromiso con Dios, cuando vienen las adversidades no existe una resistencia y se termina desistiendo de la fe; esto es, la llama de la fe se termina apagando. No se puede en ningún momento descuidar de la fe, ella es la cosa más valiosa que se puede tener. Porque a través de ella se vencen todas las adversidades.
La vida es una batalla constante, y nuestra vida espiritual es algo que debemos considerar como primordial y tomarla con seriedad. Si usted guarda su fe, todas las luchas, las tribulaciones, las injusticias, etc., las va a vencer. Además, usted no solo conquistara los beneficios de la fe, pero sobre todo conquistara la vida eterna que es la salvación. Que Dios le bendiga.
Obispo Paulo Roberto.
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