Mensajes

 

Todo lo que uno logra en la vida tiene un desarrollo. También para obtener las bendiciones de Dios existe un proceso, nada se conquista de la noche a la mañana. Un ejemplo bíblico fue el caso del rey David.

 

En aquella época, antes de David Saúl era el rey de Israel, pero a causa de que había pecado y desobedecido la Palabra de Dios, fue rechazado por el propio Dios. Fue así que Dios mandó al profeta Samuel a ungir a David como futuro rey. En el momento que el profeta Samuel derramó el aceite en la cabeza de David, él era un simple pastor de ovejas. Pero no fue de inmediato que David tomó posesión del reinado de Israel.

 

David volvió a cuidar de las ovejas y siguió su trabajo, pero ahí Dios comenzó a actuar. Después de que Saúl pecó, él se quedo perturbado, ya que el Espíritu Santo, se había apartado de su vida. Saúl encontrándose en ese estado, alguien le aconsejó que llamará a un músico, que tocara el arpa para tranquilizar su espíritu y le comentaron justamente de David. Dios estaba comenzando a preparar su camino.

 

Saúl se agradó de David y lo llevó a vivir al palacio, ahí David fue aprendiendo, ya que él era un joven sin experiencia. Dios le hizo la promesa, lo ungió, pero en la hora y en el momento correcto él tomaría posesión de la bendición. El Salmo 40:1 dice: “Espere confiablemente en el Señor y Él se inclinó a mí cuando clame por socorro…”. David tuvo que saber esperar.

 

En una ocasión el fue a visitar a sus hermanos que servían al ejercito de Israel y en aquel momento David comenzó con la primera gran prueba de fe. Los soldados de Israel estaban nerviosos, ya que los filisteos los estaban enfrentando y uno de ellos estaba poniendo una afrenta, este era el gigante Goliat, al que todos temían.  La situación era muy grave, tanto que el rey Saúl prometió dar a su hija para casarse con el hombre que venciera al gigante Goliat, entre otras promesas más. David al escuchar la afrenta de Goliat se indignó, él amaba a Dios, y no aceptaba aquella situación, entonces él se ofreció a luchar contra el gigante. David sin condición alguna enfrentó al gigante y venció, porque Dios estaba con él.

 

A partir de ese momento Saúl comenzó a tener envidia de David y comenzó a perseguirlo, porque se percató que su reino estaba siendo amenazado. Saúl incluso quiso matar a David, pero Dios estaba con David y lo único que provocó fue que él adquiriera experiencia con Dios, fue madurando espiritualmente… Hasta que un día en una batalla Saúl y su hijo murieron. Después de aquello David pasó a reinar. (1 Samuel y 2 Samuel).

 

Dios se manifestó en la vida de David, pero nada fue de un día para el otro. Todo siguió un proceso. Si usted ha confiado en Dios, a perseverado, Él le va a bendecir, pero para todo esto existe un proceso y es así que poco a poco usted va ir tomando posesión de su sueño y de la promesa de Dios. La clave de la victoria es la perseverancia y la permanencia en la fe. Dios quiere hacer una obra grande en la vida de aquellos que están en la fe, que viven apegados a Su Palabra , pero todo es cuestión de tiempo. Es necesario saber esperar el momento correcto, el tiempo de Dios.

 

“No perdáis pues vuestra confianza que tiene grande galardón Para que … obtengáis la promesa…”. (Hebreos 10:35). No podemos retroceder jamás, mirar hacia atrás, para las dificultades, porque fe es mirar hacia adelante, hacia la conquista y hacia la grandeza de Dios. Vivir por fe es usted vivir confiado que en su momento usted va a conquistar la bendición de Dios. Luchas vendrán, pero no para que usted desanime sino para que usted manifieste la fe y pueda adquirir mas experiencias con Dios.

 

Obispo Paulo Roberto.

 

 

Después de su encuentro con Dios, la cosa más importante en la vida del ser humano es lograr la felicidad sentimental. Sin embargo muchos matrimonios han fracasado debido a la persona no priorizar su vida sentimental, muchas personas se han enfocado en el trabajo, o en los hijos, en los amigos o en los parientes, son personas que no renuncian a todos por su pareja, la vida a dos exige renuncia sacrificio, si no hay esfuerzo de ambas partes no hay futuro para el matrimonio.

 

Si usted quiere ser feliz en su vida sentimental usted tiene que invertir en ella para que pueda disfrutar de sus beneficios. Vea que cuando Abraham mando a su siervo a buscar una mujer para su hijo Isaac, también entrego a su siervo muchos regalos de oro y plata para que los llevará a la mujer que encontrase para su hijo y también regalos para la familia de la joven.

 

En el mismo pozo que el siervo de Abraham encontró a Rebeca para Isaac, también Jacob, hijo de Isaac encontró a Raquel, él amó de tal manera a Raquel que sacrificó 14 años de trabajo por ella, vea que él no dio cualquier cosa, él dio 14 años de trabajo por la mujer que amaba. La pregunta es: ¿Está usted dispuesto a luchar por su felicidad conyugal, por la liberación de su pareja, para que usted tenga su vida matrimonial transformada, renovada, para que el sentimiento del rencor, del odio sea quitado y el espíritu del  amor entre en su vida? ¿Cuánto usted está dispuesto a luchar para encontrar la persona cierta que le haga feliz de verdad?

 

La decisión está en sus manos. Que Dios le bendiga.

 

Obispo Paulo Roberto.

 

 

Se acuerdan ustedes lo que le sucedió a Sansón, quien fue el hombre más fuerte de la Biblia, pero no usó la fe con la inteligencia, no buscó una mujer que fuera escogida y ungida por Dios, sino que buscó a una mujer pagana que creía e invocaba a otros dioses y no al Dios de Israel, y por dejarse influenciar por los sentimientos esa mujer lo llevo a la destrucción. Sansón terminó ciego espiritualmente y físicamente, sus ojos fueron arrancados por los filisteos acabó siendo esclavizado por sus sentimientos y destruyó su propia vida porque no obedeció la Palabra de Dios.

 

Como también fue el caso del propio Salomón que además de tener tanta sabiduría y de ser muy rico, no supo dominar sus sentimientos y no hizo caso a la Palabra de Dios, tomó la decisión equivocada y buscó a mujeres que Dios había dicho que no buscara, la Biblia dice en 1 Reyes 11:1 que … el rey Salomón amó, además de la hija de Faraón, a muchas mujeres extranjeras; a las de Moab, a las de Amón, a las de Edom, a las de Sidón, y a las hateas; gentes de las cuales el Señor había dicho a los hijos de Israel: No os llegaréis a ellas, ni ellas se llegarán a vosotros;  porque ciertamente harán inclinar vuestros corazones tras sus dioses. A éstas se juntó Salomón con amor. Y esto hizo que Salomón en su vejez cayera en el pecado de la idolatría y se inclinara a dioses falsos, lo que desagradó a Dios e hizo que el reino de Israel se destruyera.

 

Verifique como es importante uno encontrar la persona cierta para su vida, una persona que sea ungida de Dios, preparada por Dios, que tenga el mismo espíritu, la misma fe. Porque si uno no halla la pareja correcta, y acaba juntándose a una persona equivocada, más tarde o más temprano la persona acabará fracasando en la fe, aunque ella sea muy fuerte como Sansón y tenga mucha sabiduría o muchas riquezas como Salomón, ella acabará  siendo destruida por sus sentimientos.

 

Si usted considera que su vida sentimental es muy importante, si usted reconoce que mientras no sea feliz en el amor, no podrá ser una persona realizada, completa, porque no hay éxito en la vida que pueda hacernos felices si no estamos bien en la vida sentimental y usted está dispuesta a luchar para que este problema se resuelva y usted encuentre la felicidad en el amor, la persona amada, la persona preparada por Dios para usted, o la restauración de su matrimonio, usted va a luchar por eso. Si Sansón y Salomón hubiesen tenido la visión que Abraham tuvo, si hubieran buscado en Dios la persona cierta para sus vidas, no hubieran tenido el fin que tuvieron. Siga el ejemplo de Abraham, siga el ejemplo de fe, la actitud de confianza en Dios que él tomo al buscar la mujer ideal para su hijo, dependa de Dios para encontrara la persona correcta, escogida por Él y usted será feliz en su vida sentimental. Que Dios le bendiga

 

Obispo Paulo Roberto.

 

 

Era Abraham ya viejo, y bien avanzado en años; y el Señor había bendecido a Abraham en todo. (Gn 24:1). Vea usted que maravilla, nos llama la atención esta palabra, Dios había bendecido a Abraham en todo. Él fue bendecido en su salud, no era un hombre enfermo, él murió en dichosa vejez, no murió enfermo, él tuvo una familia bendecida, era feliz con su esposa, la amaba mucho y era amado por ella, tuvo un hijo en su vejez, venció a todos sus enemigos, fue muy rico, y ¿por qué Dios le bendijo de esa manera? Porque Abraham anduvo en la presencia de Dios, en todo él obedeció la voz de Dios, y porque obedeció, también fue bendecido por Dios, es como dice la ley de Newton: “A toda acción corresponde una reacción en sentido contrario con la misma intensidad”, es decir con la misma intensidad que yo me entrego a Dios, Él se entrega a mí, con la misma intensidad que me vuelvo hacia Él, Él se vuelve hacia mí. La verdad es que el éxito en la vida depende de las decisiones que tomamos, todo lo que uno siembra uno cosecha, sea bueno o sea malo, es una ley natural de la vida, y Abraham escogió el camino cierto, él se entregó, se lanzó, nunca dudó de la Palabra de Dios, siempre fue fiel en todo y Dios también le bendijo en todo.

 

Abraham como padre tenía una preocupación, él quería que su hijo Isaac encontrara una mujer de Dios, una mujer que tuviera la misma fe, que creyera en el mismo Dios, porque sabía que el futuro de su hijo dependería mucho de su casamiento, de casarse con la persona cierta, es como dice en proverbios: El que halla una esposa halla el bien, y alcanza la benevolencia del Señor. (Pv 18:22). Abraham llamó al siervo más viejo de su casa, el cual era el que gobernaba en todo lo que tenía Abraham, el siervo más fiel y lo envió con una misión muy importante de encontrar una esposa para su hijo, pero lo hizo jurar que no tomaría para su hijo mujer de las hijas de los cananeos, sino que iría a su tierra, a su parentela y de allá tomaría mujer para su hijo Isaac. Abraham sabía que si su hijo se casaba con una mujer de Dios, una mujer fiel a Dios, ella sería fiel a su hijo también y ellos estarían en la misma fe, la fe de él no sería contaminada por alguna mujer idólatra, una mujer que creía en otros dioses, y con eso estaría preservando su fe y garantizando su futuro y su salvación.

 

Abraham tuvo la dirección de Dios, la revelación que, el éxito de su hijo dependía de encontrar la persona cierta para casarse, y dijo a su siervo: El Señor Dios de los cielos, que me tomó de la casa de mi padre y de la tierra de mi parentela, y me habló y me juró, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra; él enviará su ángel delante de ti, y tu traerás de allá mujer para mi hijo. (Gn. 24:7). Vea la confianza que Abraham tenía en Dios, Él estaba seguro que en aquella tierra encontraría una mujer preparada por Dios para su hijo.

 

Y el siervo de Abraham fue a buscar esposa para su hijo. Y él fue justamente en la fuente, en el pozo, que en aquella época era el lugar de encuentro, era el lugar donde las mujeres iban a buscar agua y los hombres iban para encontrar las mujeres. Era como el centro comercial, o el cine en los días de hoy, pero en aquella época no existían estas cosas. El siervo de Abraham llegando al pozo y él oró a Dios en aquel lugar, (oró a Dios en el pozo) pidiendo su dirección, su ayuda para que El Señor le mostrara la persona cierta. (Y será en este mismo lugar, en este mismo pozo, que vamos a buscar la bendición de Dios para su vida sentimental).

 

Y dijo: Oh Señor, Dios de mi señor Abraham, dame, te ruego, el tener hoy buen encuentro, y haz misericordia con mi señor Abraham. He aquí yo estoy junto a la fuente de agua, y las hijas de los varones de esta ciudad salen por agua. Sea, pues, que la doncella a quien yo dijere: Baja tu cántaro, te ruego, para que yo beba, y ella respondiere: Bebe, y también daré de beber a tus camellos; que sea ésta la que tú has designado para tu siervo Isaac; y en esto conoceré que habrás hecho misericordia con mi señor. Y aconteció que antes que él acabase de hablar, he aquí Rebeca, que había nacido a Betuel, hijo de Milca mujer de Nacor hermano de Abraham, la cual salía con su cántaro sobre su hombro. Y la doncella era de aspecto muy hermoso, virgen, a la que varón no había conocido; la cual descendía a la fuente, y llenó su cántaro, y se volvía. Entonces el criado corrió hacia ella, y dijo: Te ruego que me des a  beber un poco de agua de tu cántaro. Ella respondió: Bebe, señor mío; y se dio prisa a bajar su cántaro sobre su mano, y le dio a beber. Y se dio prisa, y vació su cántaro en la pila, y corrió otra vez al pozo para sacar agua, y sacó para todos sus camellos. Y el hombre estaba maravillado de ella, callando, para saber si el Señor había prosperado su viaje, o no. Y cuando los camellos acabaron de beber, le dio el hombre un pendiente de oro que pesaba medio siclo, y dos brazaletes que pesaban Diez. Y yendo a la casa de la doncella, habló con la familia acerca de su misión y de la oración que había hecho a Dios en el pozo que le sirvió de señal. Entonces Labán y Betuel respondieron y dijeron: Del Señor ha salido esto; no podemos hablarte malo ni bueno. He ahí Rebeca delante de ti; tómala y vete, y sea mujer del hijo de tu señor, como lo ha dicho el Señor. Cuando el criado de Abraham oyó sus palabras, se inclinó en tierra ante el Señor. Y sacó el criado alhajas de plata y alhajas de oro, y vestidos, y dio a Rebeca; también dio cosas preciosas a su hermano y a su madre. (Gn 24: 50-53).

 

Cuando el siervo de Abraham llegó con Rebeca y ella vio a Isaac ellos se enamoraron y se casaron y fueran muy felices. Ir a aquel pozo fue una revelación de Dios, tanto para el siervo de Abraham como para Jacob el hijo de Isaac quien después también en aquel pozo encontró a Raquel, la mujer de su vida. Y Dios ha dado esta revelación al obispo Macedo para ir a este pozo a buscar la bendición de Dios para su vida sentimental, su vida matrimonial.

 

Nosotros como el siervo de Abraham vamos con esta misión para buscar en este pozo, el pozo de Jacob, vamos a hacer este largo viaje con la fe, y la certeza que encontraremos la respuesta de Dios para su vida, desde aquel pozo vamos a traer la esposa cierta o el marido cierto para su vida, para que usted encuentre la felicidad en el amor.  O quizás usted que ya está casado (a), pero no es feliz, en lugar de su hogar ser un pedazo del cielo, usted vive en un pedazo del infierno, porque en su casa solo hay pleitos, vicios, borracheras, golpes, malos tratos, usted se siente una persona infeliz, frustrada, su sueño se ha tornado una pesadilla, usted tiene depresión, sin ganas de vivir a causa de la situación que está viviendo, y quizás no se ha separado por causa de sus hijos, su casamiento es una cruz pesada que usted está cargando, pero por la fe esa situación va a cambiar, vamos con esta misión para buscar en el Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob la solución para su problema sentimental.

 

Obispo Paulo Roberto.

 

 

La Biblia describe a un hombre que estaba entre los fariseos que se llamaba Nicodemo. Él era un principal entre los judíos, un hombre muy religioso y un profundo conocedor de la ley. Este hombre observaba los milagros que Jesús hacía, por lo que se percató que nadie podía hacer tales, si no estuviera Dios con él por lo tanto fue a encontrarse con Él. Nicodemo fue en busca del Señor Jesús de noche, ya que no quería ser visto por sus amigos, en la verdad por nadie, no quería ser criticado o motivo de burla.

 

Nicodemo le dijo a Jesús: —Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro, porque nadie puede hacer estas señales que tu haces, si no está Dios con él. Le respondió Jesús: —Nicodemo, de cierto, de cierto te digo que el que no naciere de nuevo, no puede ver el Reino de Dios. (Juan 3:2,3). En aquel momento Nicodemo no entendió nada. Esto significa que de nada sirve que la persona tenga conocimiento bíblico, una religión, sea tradicional, o reconozca que Jesús es el Señor… Si ella no tiene un verdadero encuentro con Dios, ella no comprenderá las cosas espirituales.

 

Nicodemo contestó: —Señor, ¿cómo puede nacer un hombre ya siendo viejo. Puede acaso volver al vientre de su madre y nacer de nuevo, nacer otra vez. (Juan 3:4). Él estaba pensando en un sentido humano. Ya que físicamente no hay manera de que alguien regrese al vientre de su madre y vuelva a nacer. Pero el Señor Jesús estaba hablando del nuevo nacimiento, que es el del agua y del Espíritu Santo.

 

El Señor Jesús le dijo: —Nicodemo, de cierto te digo, que el que no naciera del agua y del Espíritu Santo, no puede entrar en el Reino de Dios. (Juan 3:5). ¿Qué significado tiene esto? Nacer del agua, es nacer de la Palabra de Dios, ya que el agua nos purifica, nos lava, nos limpia, purifica nuestros pensamientos, ella nos da vida y nos fortalece. Es aceptar y convertirse de todo corazón a la Palabra de Dios, es seguirla y practicarla, sin reservas. Y tiene que ver con el bautismo en las aguas.

 

Solo aquellos que nacieron de nuevo, son capaces de poner en practica la Palabra de Dios, de seguir la orientación del Señor Jesús, porque el hombre natural, que no nació de Dios, de ninguna manera comprende las cosas que provienen del Espíritu. El hombre natural de ninguna manera acepta sacrificar, renunciar, perder para ganar, dar para recibir, él no acepta las cosas espirituales,  porque él no las comprende, pues su naturaleza es natural y carnal. Es necesario mencionar que las conquistas materiales son importantes, pero no olvidemos que ellas pasan, pero las conquistas espirituales son eternas. Es por esto la importancia de nacer de nuevo.

 

Si la persona no busca  tener un encuentro con Dios, aquel espíritu maligno que salió de su vida, vuelve al cuerpo de la persona. Es así que se vuelve a la misma vida de antes e incluso muchas veces hasta peor. Satanás lo que quiere es destruir el alma, por lo que él siempre está buscando un cuerpo para entrar y destruir aquella vida. Tener un Encuentro con Dios es lo que garantiza la transformación de vida, la liberación permanente y la salvación eterna. Nicodemo después comprendió que era necesario nacer de la Palabra, y del Espíritu Santo para que él pudiera entrar en el Reino de Dios.

 

Cuando la persona se convierte a la Palabra de Dios, entonces ella está lista para recibir el Espíritu Santo. Después de su nuevo nacimiento Satanás nunca más puede entrar en su vida. Si usted quiere que el mal nunca más entre en su vida, quiere tranquilidad y paz, el paso que hay que dar es entregarse de cuerpo, alma y espíritu en las manos de Dios, es nacer del agua y del espíritu. Para nacer de nuevo la decisión esta en uno mismo. Hay que estar dispuesto a sacrificar, a pagar el precio que es la renuncia y asumir la fe en el Señor Jesús. Si usted busca en primer lugar el Reino de Dios y su justicia todas las cosas le serán añadidas. Dios los bendiga.

 

Obispo Paulo Roberto.

 

 

En la vida siempre van a existir situaciones dificiles, se presentarán obstáculos, problemas, barreras, trabas, etc. Es en esos momentos donde muchas personas terminan desanimándose, pierden la fe, comienzan a creer que Dios no las escucha más, que Él las ha abandonado.

 

Mientras que unas personas culpan a Dios por su sufrimiento, existen otras, que por igual se encuentran pasando por dificultades, pero ellas en lugar de culpar al Señor, miran las dificultades como una oportunidad para manifestar su fe y así conquistar.

 

Si usted quiere mantenerse en la fe, entonces es necesario que use su fe inteligente o racional, la cual no le dejará ser influenciado por las circunstancias que está viviendo, sino  que le ayudara a mantener su mirada y su pensamiento solo en Dios, le mostrará que para vencer cada adversidad de la vida, debe apoyarse en Su Palabra que dice: “porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y ésta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe”. (1 Juan 5:4).

 

Quien tiene su vida, en las manos de Dios, es con seguridad que aún enfrentando problemas, los vencerá, porque Dios es fiel para aquel que se mantiene en la fe, Él nunca desampara a sus hijos, aunque en medio a las dificultades parezca todo lo contrario. Es por eso la importancia de vivir apoyados en Dios, pues en los momentos difíciles Él es el único que nos fortalece y nos muestra el camino a la victoria.

 

Es en los momentos de adversidad donde tenemos que usar la fe, ponerla en acción, demostrarle a Dios que nuestra confianza está en Él. Si usted quiere mantenerse firme en los momentos difíciles de su vida y no desanimarse, entonces tome como prioridad el buscar nacer de nuevo y recibir el Espíritu Santo. No viva más por las emociones o los sentimientos negativos, use la fe con inteligencia, que es una fe racional, porque este es el único camino que le llevará a una vida victoriosa.

 

No podemos mirar para las perdidas o los fracasos que hemos tenido, por el contrario hay que seguir en la fe, confiar en Dios, en que Él transformará aquella situación que estamos pasando. Si usted se mantiene en la fe, tenga la seguridad de que todo lo que un día perdió, recuperará mucho más, sus fracasos se convertirán en conquistas, porque con Dios nunca perdemos, ya que Él siempre nos guiará hacia un camino de victoria.
Dios los bendiga.

 

Obispo Paulo Roberto.

 

 

Existen quienes aún buscando de Dios, no han cambiado de vida, aún continúan enfermos, con problemas familiares, no logran liberarse, etc. Una de las razones es por el hecho de que la persona al considerarse impura y pecadora, piensa que Dios no la escucha, ni la perdona. Como seres humanos todos tenemos errores, fallas y pecados. Pero cuando nos humillamos delante de Dios y nos arrepentimos sinceramente, Él nos perdona y por la fe somos justificados.

 

Satanás es acusador y él siempre va a luchar para hacernos desistir de la fe, para hacernos dudar y pensar que por el hecho de haber cometido errores, no tenemos derecho a las bendiciones de Dios, ni a ser perdonados por Él. Estos malos pensamientos acaban bloqueando la acción de la fe, para dar lugar a las dudas.

 

“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo”. (Romanos 5:1). En el momento en que actuamos la fe y creemos en Su perdón, somos purificados, limpios y justificados de nuestros pecados y pasamos a tener acceso a la Presencia de Dios y a Sus bendiciones. El Señor Jesús no ha venido para condenar pero si para salvar.

 

Existen aquellos que piensan que el sufrimiento que viven es un castigo de Dios, debido a sus pecados. La realidad es que cada uno cosecha lo que en un día sembró. Podemos citar algunos ejemplos como es el caso de la persona que fuma demasiado, como consecuencia en un futuro, ella corre alto riesgo de contraer cáncer de pulmón, este y muchos otros casos que existen como consecuencia de nuestros actos.

 

También existen otra clase de problemas y son aquellos que suceden por la razón de no tener la protección de Dios. Estos se presentan haciendo sufrir a la persona hasta que la terminan atormentando espiritualmente. Pero si la persona busca de la Presencia de Dios y usa su fe, ella logra liberarse de todos los males.

 

Otro aspecto son las pruebas de la fe, estas suceden por causa de seguir al Señor Jesús y haberle entregado la vida a Él. Estas pruebas pueden presentarse a través de las tentaciones para intentar desviarnos de la fe. A esto le podemos llamar pruebas o tribulaciones de la vida cristiana.

 

La fe puede ser probada, pero si nos mantenemos firmes, aferrados a Dios, apoyados en Él, las pruebas, las luchas, las aflicciones y persecuciones que se presenten, servirán para que seamos más bendecidos y fortalecidos en Dios.

 

“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”. (Romanos 8:28). Las injusticias, humillaciones, las luchas, persecuciones por causa de la fe, acaban siendo para nuestro propio beneficio. Si somos fieles a Dios, venceremos y seremos honrados por Él.

 

“¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?… ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica”. (Romanos 8:31-33). Dios es quien nos justifica, porque es Él quien guarda, protege y cuida nuestra vida. El Señor Jesús sabe de todas nuestras aflicciones y angustias, pero es Él quien intercede por nosotros, enviando al Espíritu Santo para salvarnos y guardarnos, y así darnos la victoria. Las pruebas de la fe son una muestra de que estamos agradando a Dios.

 

“¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?… Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó”. (Romanos 8:35-37). Si usted se encuentra pasando por alguna adversidad por causa de su fe, reconozca sus errores, sus pecados y acérquese a Dios. Tenga en cuenta que son pruebas de la fe, aferrese a Dios, porque en el momento que usted las vence, usted se convierte en alguien más que vencedor. No desanime y siga en la fe. Dios le bendiga.

 

Obispo Paulo Roberto.

 

 

El echo de acudir a la iglesia y escuchar la Palabra de Dios, no significa que la persona esté en la fe, practicando la voluntad de Dios. Si ella da lugar a las palabras negativas, a los malos pensamientos, a las dudas, etc.

 

Si por algún motivo damos lugar a esto, corremos el riesgo de estar lejos de Dios aún acudiendo a la iglesia y por lo tanto de tomar decisiones equivocadas, que más tarden nos pueden llevar al sufrimiento y a salir de la Presencia de Dios.

 

La vida espiritual es algo que se debe considerar con mucha seriedad, pues a partir del momento que la fe se enfría, las decisiones que se toman pueden ser equivocadas. Cuando tomamos una mala decisión Dios no puede detenernos, ya que Él nos ha dado libre albedrío, para decidir.

 

Un ejemplo bíblico que podemos considerar es del hijo pródigo, el cual no quiso seguir la orientación de Su Padre, pidió la parte que le correspondía de su herencia y se marchó. Estando lejos de su padre, comenzó a malgastar su dinero y terminó por perder todo. Este  joven pasó por muchas necesidades y sufrimiento. Un día este joven reconoció la mala decisión que había tomado y decidió regresar a la casa de su padre, humillándose ante él, su padre lo recibió con los brazos abiertos, dándole otra oportunidad. (Lucas 15:11-32).

 

Comparando este hecho bíblico en la vida del ser humano, el padre representa a Dios, el hijo pródigo representa la humanidad rebelde, aquellos que se encuentran perdidos, lejos de Dios o aquellos que un día se apartaron de Su camino.

 

Pero cuando la persona decide volverse a Dios, se arrepiente de todo lo malo que ha hecho,  la sangre de Jesús le lava, le purifica de todo pecado de esta manera la persona se libera y Dios hace en su vida todo de nuevo.

 

Quizás usted sea una persona que un día estaba en el camino de Dios, pero por una circunstancia u otra se terminó apartando de Su Presencia, y hoy se encuentra sufriendo, desesperado y deseando volver a los brazos de Su Padre. O tal vez usted sea una persona que  escucha la Palabra de Dios, asiste a la iglesia, pero aún no ha tomado la decisión de entregar su vida verdaderamente a Dios y usted reconoce que no ha nacido de nuevo y que ha estado apartado de Dios.

 

Si usted quiere volverse a Él, el siguiente paso es tomar la decisión de asumir un compromiso con Dios de hecho y de verdad, si usted comienza a ser fiel a Su Palabra, tenga la seguridad de que su vida va a cambiar por completo. Dios los bendiga.

 

Obispo Paulo Roberto.

 

 

En la vida de todo ser humano, siempre se van a presentar luchas, adversidades o problemas, incluso aún buscando de Dios. Son muchas las personas que piensan que al buscar de Su Presencia, nunca van a pasar por ninguna contrariedad, pero esto no es así, aún buscando de Dios, las luchas se siguen presentando, pero con la diferencia que con Él, obtenemos la victoria.

 

Tener fe es certeza o seguridad que la Palabra de Dios es verdadera, que ella se cumple en nuestra vida y  que de ninguna manera Dios le va a desamparar aún pasando por dificultades. La Palabra de Dios es la espada del Espíritu, cuando uno se apoya en ella, uno vence todas las luchas o adversidades que se van presentando. Es por esto la importancia de vivir en la práctica de la fe y no solo tener una fe teórica. La Iglesia Universal a lo largo de su ministerio ha enseñado a las personas la importancia de practicar la fe, y esto ha llevado a que multitudes de personas manifiesten la fe y logren vencer en cada aspecto de su vida.

 

Para poder ver un verdadero cambio en nuestra vida, es necesario que nosotros pongamos en práctica la fe. La Palabra de Dios dice: “…La fe sin obras es muerta”. (Santiago 2:26). De nada sirve que se tenga fe, si no se tienen obras. El Señor Jesús no apenas sacrificó su vida en la cruz para que conquistáramos en este mundo y tuviéramos una vida en abundancia, Él sacrificó su vida sobre todo para que conquistáramos la eternidad en Su Presencia que es nuestra salvación. Esto forma parte también de poner en práctica la fe. Dios quiere que en este mundo tengamos de lo mejor, pero por igual que consideremos que lo más importante es nuestra salvación. Dios le bendiga.

 

Obispo Paulo Roberto.

 

 

Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo. Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas. (Mateo 25:1-5).

 

La virginidad es símbolo de pureza y las vírgenes a las que el Señor Jesús se refiere en esta parábola somos los cristianos que un día decidimos abandonar el pecado y aceptarlo como Señor de nuestra vida, viviendo por la fe en Sus promesas, esperamos el día en que vendrá a buscar a Su iglesia.

 

Quien asume ese compromiso es como ‘la novia’ que está esperando al novio. El Señor Jesús representa el ‘novio’, que viene por Su iglesia, para así pasar la eternidad en Su Presencia.

 

Mas las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas. (Mateo 25:3). El aceite es símbolo del Espíritu Santo y para poder entrar al Reino de Dios, tenemos que estar llenos de Él, fue de esa manera que hicieron las vírgenes prudentes. En cambio las insensatas, hicieron todo lo contrario.

 

Las insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite. (Mateo 25:4). Estas son aquellas personas que no mantienen la llama del Espíritu Santo encendida. Debe ser una prioridad en nuestra vida, el estar buscando constantemente de la Presencia de Dios, pues es la manera de alimentar nuestra fe. Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron. (Mateo 25:5). El Señor Jesús, vendrá en un momento en el cual nadie sabe la hora, ni el día, por eso es importante buscar constantemente llenarnos de Su Espíritu, para así guardar nuestra salvación.

 

La salvación se conquista cuando ponemos al Señor Jesús en primer lugar, como lo más importante, cuando lo buscamos con un corazón sincero, por amor, porque queremos Su Presencia y no por una conveniencia.  Cuando usted busca en primer lugar el Reino de Dios todas las cosas son añadidas, Él nos da todo y suple todas nuestras necesidades.

 

Y a la medianoche se oyó un clamor: ¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle!… Y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta. Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos! Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco. Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir. (Mateo 25:6-13).

 

Desafortunadamente existen muchas personas que tienen fe para sacrificar materialmente, pero no tiene fe para sacrificar espiritualmente, abandonar el pecado y poner en primer lugar a Dios.

 

Tenemos que vivir cada día en la Presencia de Dios, guardando nuestra fe, nuestra comunión con Él y mantenerlo como la prioridad de nuestra vida. Con la llama del Espíritu Santo encendida, pues, es nuestra única garantía para obtener la salvación y entrar al Reino de los cielos. Dios le bendiga.

 

Obispo Paulo Roberto.

 

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